La talasoterapia es un método terapéutico de medicina natural con base en la utilización del agua del mar y sus derivados como: el agua del océano, las algas marinas, el lodo marino y el clima marino, además de las sales minerales y los oligoelementos. Todas estas propiedades marinas son utilizadas para sanar diferentes tipos de enfermedades, por sus valiosas propiedades terapéuticas.

En los países occidentales se utiliza la talasoterapia para tratar diferentes enfermedades, como esguinces, distensiones, y desgarramientos de tipo tópico. Y en las últimas décadas viene resurgiendo la milenaria tradición de aprender a tomar el agua de mar para combatir la resistencia a las agresiones microbianas, causales de los principios patológicos en el ser humano.

Sus tratamientos aplicados en sus terapias se consideran muy útiles en el campo de la medicina alternativa. Debido a sus excelentes resultados, la medicina clásica y la talasoterapia pueden lograr una fructífera complementariedad, puesto que hay que recordar que la vida en el planeta se engendró en el mar, donde el mar es el vientre marino del planeta, y el sol su progenitor.

Investigaciones antiguas de la talasoterapia

El término talasoterapia proviene del griego, thalassa (mar) y therapia (tratamiento), que significa: Tratamiento con agua del mar.

En las antiguas civilizaciones del planeta, se utilizaba el agua de mar para todo tipo de usos, incluyendo la talasoterapia; y se cree por diversas investigaciones actuales, que la longevidad de las personas en el pasado se debieron a este uso continuo del agua de mar en su dieta habitual, puesto que el agua de mar por contener sus sales causaban en los cuerpos una conservación natural, como se hacía cuando salaban la carne para su conservación antes que se inventara el uso de las neveras y refrigeradores.

Cuatrocientos años antes de Jesucristo, Hipócrates enseñaba a sus discípulos las virtudes y beneficios del agua del mar en la Salud humana. Existen escritos de Hipócrates que recomienda la utilización del agua del mar como terapia para algunas enfermedades.

En la Época Romana Las conocidas termas romanas y el estudio de nuevos tratamientos con aguas minero-medicinales repercuten en el estudio y aplicaciones marinas como la talasoterapia, aplicaciones medicinales que aprendieron de los esenios, casta cultural de la historia de Jesús.

A finales del siglo XVII un médico inglés publicó una tesis sobre las bondades de la talasoterapia, y en el siglo XVIII renace el interés por la hidroterapia y se crean nuevas técnicas de aplicación con agua de mar, mientras el investigador francés René Quinton comenzó a estudiar científicamente en el siglo XIX las propiedades del agua de mar.

Durante sus investigaciones Quinton sacó la conclusión de que el ambiente vital de los seres vivos de la tierra, era muy similar al ambiente marino del mar, y verificó esta teoría en un estudio con perros, en los cuales reemplazó el plasma sanguíneo por agua de mar y los canes lograron sobrevivir sin daño alguno. Aún existen medicamentos comercializados con el nombre de plasma de Quinton, que no es más que agua de mar y que tuvo una época gloriosa antes de la aparición de los antibióticos, específicamente para tratar la gastroenteritis.

En el Siglo XIX comienzan a utilizarse la talasoterapia en el sector turístico, haciendo que esta técnica se conozca más y aumente su demanda, apareciendo las grandes villas de salud, en las que se aplica esta técnica al igual que el termalismo.

La utilidad de la talasoterapia

La talasoterapia utiliza los baños como parte fundamental de sus terapias, los cuales pueden enriquecerse con lodo o algas, por sus suplementos ricos en elementos minerales. Otros baños se llaman “hirvientes”, porque desde el fondo de la bañera se escapa un gas, el cual brinda un efecto sedativo y calmante en los pacientes. Los baños con masajes submarinos alcanzan las capas subcutáneas de la piel, en las cuales se han acumulado toxinas y aportan beneficios significativos.

Las propiedades de la talasoterapia están en relación al agua, las algas el lodo y el aire.

Esta terapia marina con su ingrediente principal que contiene todos los elementos químicos en su proporción perfecta para engendrar la vida, es quizás la sustancia mágica necesaria para el buen funcionamiento del organismo humano, inclusive para la regeneración terrestre, puesto que es la única sustancia en el planeta que puede regenerar la vida de los desiertos.

La composición del agua de mar es similar a la del plasma sanguíneo. Esto hace que por medio de la absorción osmótica para que el organismo recupere su equilibrio. Este proceso natural ocurre en todas las células vivas y se basa en el flujo de agua por difusión desde zonas donde se encuentra relativamente pura, con baja concentración de sales, a zonas donde se encuentra con alta concentración, a través de una membrana semipermeable. El resultado final es el equilibrio de concentraciones entre los dos medios. teniendo algunos de ellas las características de ser antitumorales, antibacterianos y antivirales.

La temperatura que facilita este proceso de ósmosis es entre 35 y 37º C, como la temperatura corporal. Esto facilita la absorción a través de la piel de los elementos contenidos en el agua, sobre todo el yodo y el sodio, produciendo su renovación.

No debemos olvidar las cualidades activas del mar, sus movimientos de olas, que van a producir un efecto de hidromasaje sobre la superficie corporal. Las algas marinas se nutren del mar, almacenando todo tipo de sustancias marinas y siendo portadoras de vitaminas A, B, C, E, F y K, un alto contenido en hierro y calcio, proteínas y un gran número de minerales.

La aplicación de las algas va a suministrar al organismo sustancias marinas y vitaminas, pero además tienen propiedades antibióticas, antitumorales, antioxidantes, antivirales y retrasan el envejecimiento cutáneo. El aire del mar, saturado de micro gotas de agua de mar, es rico en ozono y yodo, con propiedades antibióticas relajantes y que aumentan las defensas del organismo.

La talasoterapia esta indicada en muchos procesos patológicos, entre ellos debemos destacar:

Factor analgésico, produce una disminución del dolor tanto a nivel general como en zonas concretas de nuestro cuerpo.

Está indicada en procesos crónicos o agudos del aparato locomotor como reumatismos crónicos, osteoporosis y patología de la columna vertebral.

A nivel del sistema circulatorio principalmente patología circulatoria periférica. Post-operatorios, traumatismos, patología respiratoria, afectación neurológica, o cualquier tipo de patología en la que esté indicada la recuperación funcional.

En patología del sistema respiratorio, indicado para procesos asmáticos y faringitis. En patologías del aparato locomotor y sistema músculo-esquelético, está muy indicado para la disminución de edemas. A nivel dermatológico, indicado para la psoriasis. A nivel ginecológico, los problemas de menopausia y pubertad.

Pero no sólo está indicado en procesos físicos. Una de las indicaciones principales de la talasoterapia es la relajación, problemas de estrés, depresiones, insomnio y fatiga. Esto se produce por que a las características físicas que aporta un tratamiento de talasoterapia, hay que añadir el entorno, el aire, el sol, la tranquilidad que da el mar, que nos ayudan en este tipo de tratamientos.

A nivel de prevención no debemos olvidar que la talasoterapia va a ayudarnos a ralentizar la aparición de procesos reumáticos e incapacidades físicas. En el campo estético, la talasoterapia va a mejorar los tejidos, combate la flacidez, la celulítis y ralentiza el envejecimiento de la piel.

Otras de las indicaciones de la talasoterapia es que va a reducir el tiempo de convalecencia de procesos de curación largos. La riqueza del medio marino en sustancias, oligoelementos y minerales por medio de la ósmosis va a prevenir o paliar carencias de nuestro organismo.

Los efectos de la talasoterapia van a comenzar a ser notables a partir de 7 días de tratamiento como mínimo. Las contraindicaciones de las aplicaciones de talasoterapia son en patologías infecciosas, alérgicas, cardiorrespiratorias e hipertiroidismo, en los que el médico lo contraindique.